Me enamoré haciendo turismo: 10 sitios que visitar en Madrid

Me enamoré haciendo turismo: 10 sitios que visitar en Madrid

Quiero contarte esos sitios de Madrid que tienes que visitar sí o sí pero, ¿cómo hacerlo cuando Madrid ha sido, para mí, la ciudad del amor y del desamor, de las luces y las penumbras, donde he tocado el cielo pero también lo más profundo, donde más me he reído y llorado y la ciudad en la que he sido por primera vez “chaquetera”? Sí, las malas lenguas dicen que se puede ser chaquetera cuando dejas de apoyar el Barça para ser del Atlético de Madrid -aunque sea durante 90 minutos-. Sea como sea, si vas de turismo a Madrid, hay rincones que no debes perderte. Desde el Museo del Prado y su Maja Desnuda hasta el Palacio Real, pasando por el Rastro. Contrastes y más contrastes que hacen de esta ciudad una ciudad especial.

1. La estación de Atocha & Puerta del Sol

Cuando el amor es a distancia hay dos espacios que conoces al dedillo: las estaciones y los aeropuertos. También conceptos que empiezas a odiar con toda el alma: retraso/delay, abróchense los cinturones y, sobre todo, “viaje de ida y vuelta”. Nunca quieres volver.

Mi primer viaje a Madrid fue en tren. Me emocionó recorrer esas vías y andenes donde años antes, un 11 de marzo, muchas vidas se apagaron.  Para mí una estación -como la estación de Atocha– es un espacio para el amor, para recibi

rlo y también para dejar que se vaya (sabiendo que algún día volverá) y ese 11-M, Atocha se convirtió en la estación del odio, del desamor… ¿cómo ser capaz de volver a pisar esos andenes con esperanza?

Esa fue mi llegada a Madrid. Inmediatamente me cogieron de la mano y me llevaron a la Puerta del Sol (esa plaza que todos conocemos por la retransmisión de las Campanadas de Fin de Año que hace Tv de España) -jamás la llaméis “plaza del Sol” en presencia de un madrileño, consejo-. Me dio la bienvenida el cartel de Tío Pepe, el vino fino más famoso de todos e, inmediatamente, vi como el oso trepaba el madroño. Sí, una de las esculturas más populares ya que representa las armas heráldicas de la ciudad.

¿Qué es lo que más deseas cuando te enamoras como una niña? Quieres que dure para siempre ¿no? Pues allá va… ¡Lo del kilómetro cero no funciona!

Dicen que si pides un deseo con los pies puestos en el Kilómetro Cero de España -que también se encuentra en la Puerta del Sol-  se cumple. Pues no, no se cumple. Yo pedí un “amor para siempre” y me tocó un “anda Carla, que con cuatro añitos de amor ya tienes suficiente”. Maldito kilómetro cero.

2. Gran vía

Es la avenida más grande de la ciudad. Va desde Plaza España (en la que curiosamente se encuentra la Casa de Cataluña) hasta la Cibeles… ¡qué bonita es la Cibeles y qué poco me gustan las fiestas allí! (comentario futbolero que no venía al caso, lo sé).

Pues bien, Gran vía es sinónimo de suspiritos, sinónimo de compras y sinónimo de emociones. No hay una calle en toda la ciudad que reúna, como ésta, lo que más me gusta a mí. Si te pirras por una tarde de shopping en Madrid, fast food y teatro, Gran Vía será tu paseo favorito.

Podríamos decir que es el Montmartre -por las luces y los teatros- madrileño; la Quinta Avenida… “Aaaiisshh”, ¿veis? Es pensar en compras y luces de neón y aparecen los suspiritos.

3. Plaza Mayor

No nos olvidemos que, aunque yo terminé viviendo en Madrid, tú vas a ir como turista. Y, como tal, es ley que tienes que pagar un pastón por un café con leche en Plaza Mayor, como dijo Ana Botella. O comerte un bocadillo de calamares a precio de oro. Eres turista, te ha tocado. Si embargo es uno de los entornos más bonitos donde comer en Madrid.

Por cierto… en el centro de la plaza Mayor hay la escultura de un caballo. En una ocasión me comentaron que antiguamente el animal tenía la boca abierta pero que eran tantos los pájaros y bichos que aprovechaban el hueco para meterse dentro de la escultura, que se vieron obligados a cerrarle la boca al caballo. Lo que habrá dentro del animal es puro misterio.

4. El Rastro

¿Es domingo en Madrid y estás en la Plaza Mayor? Coge la calle Toledo y, no con los ojos cerrados, pero piérdete. Es el último día de la semana y el barrio de La Latina -uno de los barrios más pintorescos y artísticos de la ciudad- acoge uno de los mayores mercados callejeros en España. Coleccionistas, artistas, ropa vintage… busques lo que busques, está en el Rastro. Déjate sorprender y disfruta del domingo entrando en cualquier bar, pidiéndote una caña o un vermouth acompañado de un “algo” y así, bar tras bar hasta el infinito o más allá, probando todas las tapas de Madrid.

¿Te has dado cuenta que el concepto “mercadillo” es uno de los conceptos más amplios que existen? Puede ir desde un espacio en el que encontrar antigüedades, un sitio para comprar verdura de proximidad, ropa barata o, como en el caso del Dalias Hippy Market de Ibiza, manualidades y cualquier cosita hecha con las manos. Algo que ahora dicen que es “home made”.

5. De mercado en mercado

Los besos de amor tienen mejor sabor cuando los maridas, por ejemplo, con ostras y champán. En Madrid descubrí que existe un concepto de mercado nuevo y diferente que te acerca a la gastronomía madrileña… algo que me encantaría que ocurriera en los mercados de barrio olvidados de mí queridísima Barcelona.

Los madrileños han reconvertido esos mercados de toda la vida, a los que nadie iba, en espacios snobs -y, por lo tanto, un poco carillos- en los que mola comprar y también comer.

Ahora, por ejemplo, en el Mercado de San Antón o el Mercado de San Miguel, ya no tienen solo puestos en los que comprar ese producto de calidad, sino que han reconvertido cada puesto en un espacio gastronómico único. Cocinan y tú saboreas los platillos que más te apetezcan. Cada puesto tiene su especialidad, tan solo tienes que dejarte llevar y deleitar. De eso se trata, de disfrutar Madrid con la vista pero también con el sabor.

6. Casa de Campo o “de Madrid al cielo”

Si el dicho es “de Madrid al cielo”, es por algo. Y es que cuando vives y gozas Madrid como se merece, ya no necesitas nada más. Pero la frase también tiene otro sentido, que para mí es el verdadero: cuando ves el cielo de Madrid ya ningún otro te parece igual de bonito. Vale, tal vez era el amor (lo reconozco) pero hay mezclas de colores que tan solo he visto allí. Será que desde la meseta central el cielo está más limpio o que al ser tan plano se ve más cielo… sea lo que sea, nada como el cielo de Madrid. De hecho, es recordarlo y se me hace un nudo en el estómago. Ese cielo tiene algo especial, señores. Ese cielo, enamora. Por algo será que la Comunidad de Madrid declaró este espacio un bien de interés cultural en 2010.

Si en tu viaje quieres disfrutar de super planes en Madrid y de colores que no has visto antes, súbete a la Casa de Campo. Coge el teleférico y sobrevuela el Manzanares. Acércate lo máximo que puedas a las nubes, no hace falta que las toques, con que puedas contemplarlas desde lo alto, entenderás -como yo- que “de Madrid, al cielo”.

Además, si te encantan las emociones fuertes cerca te queda el Parque de Atracciones y si eres un amante de los animales ya de paso visita el Zoo de Madrid.

7. El Retiro

No tan enamorada debía estar cuando no hice eso que hacen todos los novios “chulapos”, eso que no debes dejar de hacer si haces turismo en Madrid: remar un barquito en El Retiro o, como le llama la gente de toda la vida de la ciudad, el Parque del Buen Retiro.

Una mañana de primavera -tal vez de otoño o verano, quién sabe- un desayuno de café con churros o porras, un paseo por el Retiro, contemplar el Palacio de Cristal, tumbarse en el césped a mimarse un poco, algo de deporte con unos patines en línea, bailar al ritmo de la guitarra que toca un músico callejero y perderse en el lago remando en un barquito de madera… Madrid es grande pero el Retiro respira vida. Será que es el pulmón de Madrid, no sé.

8. Catedral de la Almudena

Hay un Madrid festivo, el que no teme acercarse al cielo, el Madrid hecho por y para los rebeldes sin causa, el Madrid de la movida. La ciudad que desconoce la hora de acostarse y la que tiene prisa por levantarse y no perderse ni un minuto. Un Madrid “fetén”, que nunca termina, ni siquiera el 31 de diciembre cuando las campanadas marcan el fin de año en la Puerta del Sol. Pero también hay otro Madrid, el majestuoso, el señorial. El Madrid de las carrozas y los Reyes. La ciudad que acoge monumentos con historia mientras sigue trazando la suya propia.

Donde antes se encontraba el Alcazar de Madrid actualmente se erige el Palacio Real, la residencia de los Reyes de España, aunque solo la utilicen para las recepciones oficiales. Muy cerca, a unos escasos metros, otro de los puntos que hay que visitar en Madrid, la Catedral de la Almudena, rodeada de jardines y una de las catedrales españolas más famosas por ser el escenario de la boda entre Felipe y Letizia, los actuales reyes y por recibir la visita del Papa Juan Pablo II.. Dos puntos emblemáticos para visitar cuando estés de turismo por Madrid. Lejos del bocadillo de calamares del Brillante, del chotis y las fiestas de San Isidro pero cerca del cielo, como siempre.

9. Palacio Real

Consejito de la autora:

Si tu visita a Madrid no va a durar demasiado, hazte antes con las entradas para el Palacio Real, así te olvidas de las colas (que en ocasiones hay muchas).

10. El Prado

No tengo perdón de Dios. Dicho ésto, voy a confesar que -tras varios años viviendo en Madrid- nunca fui al Museo del Prado. Lo intenté varias veces pero fui incapaz: un día llovía a cántaros, otro día la cola de japoneses me echó atrás, una vez me entretuve en las tiendas y se me pasó la hora… lo sé, no hay excusa, pero no fui.

Para no quedar mal, a mi favor alegaré que en varias ocasiones he ido al Museo Thyssen -entre otros a ver la obra de mi queridísimo Hopper- o al Reina Sofía para vivir la experiencia de observar el Guernica… ¡Vaya experiencia!

Creo que con estas dos menciones culturales me salvo. No vaya a ser que por la tontería de los museos ahora pierda algún que otro pretendiente amante del arte con el que volver a Madrid para ver Las Meninas y la Maja Desnuda.

Sí, volveré a Madrid. Algún día. Tarde o temprano. Volveré al parque Warner Bross, iré a ver un Barça – FC Real Madrid… pero también volveré para pedir un deseo en el kilómetro cero y esperar a que se cumpla, volveré para tocar el cielo (con los pies en el suelo), recorreré Gran Vía como cuando la recorrí en el descapotable de mi amigo, tomaré café sin cesar en el Café Gijón, pasearé por Serrano y sus tiendas, bailaré hasta que se haga de día para comer churros con chocolate en El Diamante -al lado del teatro de la Latina, en la calle Toledo-. Y después, sin dormir, “madrilearé” porque Madrid tiene eso, que sabes cuando sales de casa pero no cuando vuelves. Si la ciudad no duerme, yo tampoco.

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