No te preguntes más qué ver en Niza con esta divertida guía

No te preguntes más qué ver en Niza con esta divertida guía

Hay cosas que son muy fugaces, pero no por ello poco placenteras, divertidas o bonitas: el primer beso, esa canción que tanto te gusta y que parece cortísima cuando la ponen en la discoteca, un croissant de chocolate, un chupito de Jagermeister o tal vez un viaje de ida y vuelta a Niza. En este post te cuento uno de mis viajes con encanto a una de las ciudades más interesantes de la Costa Azul. Toma nota y aprende qué ver en Niza en un día.

1. Promenade des Anglais

Tenía dos opciones: o llegar a Niza y empezar a comer cualquier cosa típica que se me pasara por delante o irme a uno de esos lugares con encanto que tanto me ENCANTAN a mí, así que decidí que el primer paseo fuese por la bahía de los ingleses a quienes muchos llaman, erróneamente (por el parecido al español, supongo) bahía de los ángeles.

Desde deportistas hasta artistas callejeros. El paseo está hecho para todos y, aunque es el principal escenario de los carnavales de Niza, pasear por el “Prom” -así le llaman ellos- es un “must”*.

*Nota para el lector: Must, dícese de todo aquello que me ENCANTA y sin lo que no podría vivir.

2. Mercado de Cours Saleya

No hablo francés, pero entendí el concepto “mercado” y allí que me fui corriendo. ¡Sorpresa! Más allá de lo que esperaba me encontré un mercado de flores, de aromas, de texturas, de colores. Era como la fiesta de los sentidos. Aunque había mucha gente que transcurría por la calle pude contemplar, degustar y deleitarme con la gran variedad de frutas frescas, los jabones artesanales de Marsella que desprendían un olor único, paradas con muchas clases de quesos que me hacían la boca agua… y otras tantas con productos típicos de la gastronomía francesa. Dicen los entendidos en viajes que sólo puedes conocer la cultura de un lugar cuando te sumerges en su mercado. Pues toma nota: Cours Saleya.

3. Iglesia Ortodoxa de San Nicolás

Es la Iglesia ortodoxa rusa de la ciudad y se encuentra en el famoso bulevar Tzarévitch. Fue llegar allí y sentirme como una princesa. Sí, ya lo sé, estoy “contaminada” por la fábrica de películas Disney pero si buscáis imágenes de la Iglesia Ortodoxa de San Nicolás, ya veréis como tengo razón. Será por las formas y colores de la arquitectura rusa de la época, la iglesia parece un castillo de cuento de hadas, pero en realidad es el mayor templo ortodoxo de Europa.

4. Casco antiguo de Niza

Si has leído alguno que otro post mío, te habrás dado cuenta que si hay una cosa que me gusta es pasear, cotillear y descubrir rinconcitos cuquis. Aprovecha si vas al mercado de Cours Saleya y después pégate un paseíto por el casco antiguo de Niza.

Tiene mucho encanto. De hecho es una buena ubicación donde dormir en Niza durante tus vacaciones. Si vas de día disfrutarás de los mercados artesanales y conocerás la historia de Niza. Si vas de noche no dudes en preguntar por los lugares para bailar y… ¡dalo todo!

5. Colina del Castillo

¿Quieres ver una vista panorámica de Niza? No dudes en recorrer la Colina del Castillo que separa el puerto de la ciudad del casco antiguo.

Si eres de los que tienes una rutina de ejercicios diaria en el gimnasio, este día te la puedes saltar. Al final de Paseo de los Ingleses encontrarás 213 peldaños que te llevarán a descubrir Niza desde otra perspectiva. Llegarás al Museo Naval y, desde el mirador, no podrás dejar de hacer fotos de la Bahía de los Ingleses. Lo prometo.

6. Place Masséna

Le tendré que decir a Carla que se pase por aquí. Ella ha ido de shopping a ciudades muy trendy como Milán pero me estoy quedando con la boca abierta. Es como una Galerie Lafayette de París pero en grande… ¡y qué bonito cuando se ilumina por la noche! En esta zona se respira puro estilo urbano y está repleto de tiendas de moda. Es, sin duda, algo por donde hay que pasar si vas a ver Niza en un día.

7. Playa de Opera

¿Adivináis por qué se llama así? Efectivamente, esta playa se encuentra cerca de la Ópera, pero también del puerto, del centro… se trata de una las playas públicas y familiares de la Costa Azul. Es una playa ideal para realizar actividades al aire libre y, además, tienes cerquita decenas de restaurantes, bares y servicios varios. Más cómodo, imposible.

8. Plaza Garibaldi

Una plaza 100% mediterránea. Un punto céntrico de la ciudad, rodeado de árboles y bonitos edificios. Es uno de esos rincones que podrían, perfectamente, formar parte de mi pequeña lista de “lugares con encanto”. Tomar un café y un “crepe francés” y, como no, instagramearlo… ¡riquísimo!

9. Playa Voilier

Aquí va la gente “chic”, los que quieren cierta exclusividad. Y es que se trata de una playa privada con restaurante y bar. Así que no hay excusa para comer al lado del mar porque en la Playa Voilier es posible.

¡Atención! Si tienes pensado pegarte un bañito antes de comer tienes que saber que la playa es de piedras y que es más que recomendable ir con sandalias cangrejeras. Yo ya he avisado 😉

10. Museo de Arte Moderno y Arte Contemporáneo

Puede ser que te guste mucho ir de “playeo” pero también puede ser que el día esté lluvioso y desees planear algo con techo, entonces es cuando toca hacer turismo cultural por la ciudad de Niza y yo de ti iría al que en mi opinión es el mejor museo de la ciudad.

Se encuentra en la plaza Yves Klein, no demasiado lejos de la Iglesia Ortodoxa y en él podemos visitar tanto las exposiciones permanentes de artistas modernos y contemporáneos como exposiciones puntuales. Si vais en grupo o queréis que vuestra experiencia sea especial, no os perdáis las múltiples actividades culturales que realizan en el museo.

Ahora, releyendo el artículo parece que Niza sea una ciudad ¿aburrida? y no lo es para nada. Hay fiestas, restaurantes y mucho, mucho ambiente. Si es que, como te decía al principio, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Vale, no es Ibiza pero la diversión depende de uno mismo ¿no?

¡Por cierto! No dudes en leerte este post si entre tus próximos destinos se encuentra Ibiza.

SOBRE MI

Valery Shima

Desde Bielorusia hasta Barcelona. Vivo en la ciudad desde hace tres años y creo que ya he dejado de ver sus calles como una “guiri” y ya empiezo a verlas como una barcelonesa más. Me gusta merendar en sitios bonitos, la decoración y la arquitectura. ¿Qué es lo que nunca falta en mi maleta? Una libreta y una caja de colores.

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