Vacaciones de Semana Santa en Barcelona ¿y tú, te unes al plan?

Vacaciones de Semana Santa en Barcelona ¿y tú, te unes al plan?

Llámame antisocial pero tengo la sensación -y eso me ocurre desde que me acerco a los 30- que voy al revés del mundo. Me encanta ponerme guapa e ir a la discoteca, estar rodeada de gente y bailar hasta que salga el sol (aunque siempre que ocurre esto, nunca llevo las gafas encima… Maldito Murphy), pero cuando se acercan las vacaciones me cambia el chip.

Y ahora, en Semana Santa, me ha vuelto a ocurrir. Todo el mundo hace mil planes para salir de la ciudad, “tragarse” (si el corrector ortográfico me lo permite) atascos eternos, ponerse de mala leche -de muy mala leche-, maldecir el momento en el que con tanta alegría decidiste hacer una “escapadita” en Semana Santa, pagar más por esa habitación de hotel, no encontrar mesa en el restaurante que recomienda TripAdvisor… y volver peor de lo que te fuiste y con una maleta llena de ropa sucia.

¿En serio hay alguien por aquí fan de estos planes? Pues no soy yo. Podría definirme a mí misma como la típica que dice eso de “¿Dónde voy a ir yo con lo bien que se está en Barcelona cuando todos os vais?”

Si ahora te estás preocupando y diciéndote interiormente “pobre Carla, se quedará sola esta Semana Santa en Barcelona”, no te agobies que yo ya tengo mi superplan con los sitios de los que disfrutaré sí o sí. No sé si os habéis fijado en mi Instagram pero me encanta sacarle fotos a la comida, a los paisajes y sí, a mis pies también. Así que estos días estarán dedicados a mi galería.

Aquí te dejo lo que serán mis vacaciones de Semana Santa en Barcelona, para que veas que quedarse en “casa” no es para nada un mal plan.

Brunch en PetitBo

En pleno Passeig Sant Joan -el que recorro a diario para ir de casa a la oficina y viceversa- hace esquina uno de los sitios más “cuquis que he descubierto en mi regreso a Barcelona y, que en mis vacaciones de Semana Santa, prometo una cita conmigo misma aquí.

Nada como levantarte una mañana tranquila -de esas con sol- y dejarte caer en el PetitBo para tomarte un larguísimo café acompañado por todo tipo de manjares salados y dulces.

Consejo: super recomendable, vayas solo o no, sentarte en la mesa grande. Poco a poco otras personas también se sentarán allí. Sí, vivo con la ilusión de conocer allí el amor de mi vida y compartir con él mi tarta de zanahoria. (Mensaje interno mío: ‘¡Qué ilusa eres, Carla!’).

… seguimos paseando por el Passeig Sant Joan. Cruzamos el Arco de Triunfo, nos metemos por el Parc de la Ciutadella (qué bien se respira, oye) y, así, como casi por sorpresa, llegamos al mar. Me descalzo. Foto de los pies en la arena. Ya tengo la dosis de postureo instagramer de hoy. Sigo por el paseo marítimo, me pierdo por las calles de la Barceloneta, por el Born y cuando estoy a punto de llegar a la Catedral de Barcelona

El Beso

El amor me persigue o soy yo quien se crea historias “raras”. En la plaza Isidre Nonell se levanta el mayor beso de la ciudad. El gran mural que tanto he visto en Instagram y al que tanto he deseado fotografiar… ¡por fin es mío!

No te puedes ni imaginar esa satisfacción interior que voy a experimentar cuando comparta en el Instagram de Coolstint la foto. De hecho, ya me lo imagino… no será una foto, será una “fotaca” y la acompañaré de taaantos hashtags… ¡aiiis! (suspiro que se me escapa).

Sant Felip Neri

Sigo perdiéndome. No puede faltar una cañita en la plaza Sant Felip Neri. El día que tenga novio me lo traigo aquí a por un vinito seguro, cuando el sol se esté poniendo o ya sea de noche, con la única luz de la luna. Nos miraremos a los ojos, sin palabras de por medio y de fondo, un músico callejero tocará la que se convertirá en “nuestra canción”. (Mensaje interno mío: ‘¡Carla, estás de un moñas bastante insoportable!’).

Las Ramblas

Ese sitio tan de Barcelona y que la gente de Barcelona lo aprovecha tan poco. Se ha convertido en el paseo de los visitantes. De aquellos que no son de aquí. Esta Semana Santa en Barcelona me pienso camuflar entre los señores con chanclas y calcetines, entre las muchachas blancas de piel que ya están rojas, de pantalones cortos, pecosas… cero latinas. Verán que no soy uno de los suyos… ¿en qué momento de mi vida decidí comprarme un bolso y no una riñonera?

Paso de hacerme más la turista. Lo del camuflaje entre ingleses y alemanes no se me da del todo bien. Sigo andando y llego a un restaurante en el que siempre me siento como en casa…

La Cuina d’en Garriga

Productos de cercanía, de la tierra… y cocina casera. De la que me gusta. Una buena comida de las de toda la vida. Sin perder la esencia, manteniendo todo el sabor y en un entorno privilegiado. Un colmado, de los de antes, con todos los productos a la vista. En una palabra, maravilloso.

Llevo horas fuera de casa. Decido volver andando, Paseo de Gracia parece que esté en silencio. (Vale, no sé si estará en silencio pero yo me lo imagino así, ¿vale?) Llego a casa. Tarde de sofá y peli. Y mientras los hay que están haciendo colas, aguantando muchedumbres en la playa… ¡No os envidio!

El plan de sofá siempre termina en siesta. Me levanto, una duchita, me arreglo y… ¡Tiembla Barcelona! Si Carla (o sea, yo) se pone pintalabios rojo es que esta noche va a ser lo más.

Calle Verdi

Quedo con mis amigos “guays”. Vamos, los que trabajan estos días, y no pueden “salir de Barcelona”. Hemos decidido salir a picar algo por el barrio de Gracia. Sin prisa. Unos pinchitos, tapas, vinos…

… ya me he animado. Ahora sí que no hay quien me pare y les digo a mis amigos lo de cada finde: “¿Os hace una de Sutton?”. Su respuesta siempre es la misma.

Sutton Club y… buenas noches.

Es el club más elegante, más chic y con la mejor música de Barcelona y que, además, combina a la perfección con mis “morritos”. Entramos al club (si lo haces antes de las dos es gratis apuntándote a su lista de invitados aquí) y, sin quererlo, hacemos nuestra la barra y la pista. En Sutton las copas están riquísimas, en su justa medida, el alcohol es bueno y el ritmo nos empieza a invadir el cuerpo… un baile, otro, risas, aplausos, nuevos amigos que se convierten en nuestros mejores amigos por una noche, ese camarero al que le pienso pedir todas las copas, esa sonrisa al otro lado de la pista, esa mirada… ¿será que el hombre de mi vida estaba en Sutton esperándome?

Va Carla, una más y a dormir. Y no sé qué tiene Sutton que la última nunca llega. Hoy por suerte llevo gafas de sol. Será que llego a los 30 y soy más previsora.

Buenas noches ¿o buenos días?

¿A que ahora no pensáis que soy tan “pobrecita” por “malgastar” mis vacaciones de Semana Santa en Barcelona? Y es que aún tengo más guardado en el tintero… si este plan te sabe a poco, échale un vistazo al artículo que escribí sobre los 10 sitios turísticos de Barcelona y… ¡a disfrutar que la vida son dos días!

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